Comprender la Revolución cubana

Babelia - El País, 8 de mayo, 1998

Comprender la Revolución cubana
Carlos Martínez Shaw

En un tema que en el mundo editorial suele estar presidido por el ensayismo en el mejor de los casos y por el sectarismo en no pocas ocasiones, no resulta ocioso comenzar afirmando que nos hallamos ante un estudio serio, ante una investigación concienzuda, ante un excelente libro de una historiadora profesional. Y como el material es sensible, hay que añadir que la autora del libro confiesa desde el propio prefacio a la edición española sus opciones ideológicas y sus presupuestos metodológicos, a fin de evitar cualquier descalificación apresurada de uno u otro signo. Cubana de nacimiento, exiliada de primera hora en Estados Unidos, firma valedora de la revolución durante los años setenta y ochenta y ahora defensora de una salida democrática para una sociedad consciente del agotamiento del proyecto socialista, su aproximación se realiza al mismo tiempo con el utillaje intelectual del científico y con la calidez emotiva de una persona que ama hondamente al pueblo cubano.

Con este punto de partida, la hitoriadora, segura de su ingente documentación de primera mano y de su conocimiento exhaustivo de la bibliografía disponible, procede a diseccionar la realidad prerrevolucionaria de la república de soberaría mediatizada moviéndose entre la democracia representativa y la dictadura de Batista, el asalto al poder de Fidel Castro, los dilemas de primera hora, la formación del partido comunista, la construcción del socialismo, el desgaste del modelo, el proceso de rectificacion de los años ochenta y la ?crisis invisible? que agita las profundidades de la sociedad cubana desde hace al menos una década. Una disección matizada, que privilegiando el avatar político, otorga toda su importancia a la movilización social y no olvida el factor económico a la hora de explicar la evolución acaecida en estos cuarenta años. Una evolución que debe entenderse fundamentalmente desde la propia dinámica interna, aunque se tengan también presentes los elementos externos, como el odioso embargo norteamericano que ilustra una vez más la irresponsable y nefasta política internacional de Estados Unidos.

Como conclusión, la autora nos propone una solución ideal, una salida que anhela ver pasar del deseo a la realidad. Una transición pacífica que no signifique ni el triunfo del revanchismo de Miami ni el retorno de un antiguo régimen periclitado, sino un proceso que mantenga como conquista definitiva los principios de soberanía nacional y de justicia social y al mismo tiempo restablezca las libertades individuales y el bienestar económico de la población. Una propuesta perfectamente asumible, siempre que no mitifiquen las abstracciones, vistas las ínfimas cotas de libertad y de bienestar material de las clases populares en las bonitas democracias de Perú, Brasil, Colombia..., y siga usted contando.