El académico Mesa-Lago se lamenta de que su prolífica labor haya tenido que hacerse desde la distancia, como consecuencia de las pocas visitas a la isla que las autoridades cubanas le han permitido en los más de 50 años que lleva residiendo en Estados Unidos. Pero, sobre todo, al escaso tiempo programado para dichas visitas, las que se han limitado a la participación en eventos, seminarios y conversatorios, sin la posibilidad de prolongar su estancia en Cuba, y así poder investigar en archivos, bibliotecas y otros centros especializados.
En el año 2010, tras 20 años sin visitar la isla— período en el que alguna que otra vez le fue negada la entrada al país—, fue invitado por el cardenal Jaime Ortega a la X Semana Social Católica. Una visita que se materializó finalmente, no sin antes dejar de experimentarse cierta zozobra ante los amagos de las autoridades para impedirla. No obstante, la prensa oficialista silenció por completo la estancia entre nosotros de tan distinguida personalidad, y solo nos enteramos de su presencia a través de los medios de prensa de la Iglesia Católica.
Hay que decir que el profesor Mesa-Lago no pertenece a la rama más radical del exilio cubano, y tampoco se adscribe a lo que los gobernantes de la isla califican como “ideas neoliberales en la economía”. El catedrático no sugiere la salida total del Estado de los asuntos económicos, sino que insiste en que debe de conservar bajo su tutela las áreas estratégicas. No menciona el libre comercio, sino que aboga por el diseño de una estrategia que promueva las exportaciones y sustituya las importaciones. Además, estima que las reformas de Raúl están bien orientadas, y son las más importantes implementadas bajo la revolución.
Entonces, ¿cuál es el motivo del ostracismo a que es sometido por las autoridades cubanas? Muy sencillo: el profesor Mesa-Lago opina que las penurias económicas por las que hemos atravesado se deben, en lo fundamental, a deficiencias internas y errores de los gobernantes de la isla. Por el contrario, si le achacara las culpas al embargo de Estados Unidos, no dudamos de que tuviera las puertas de Cuba abiertas de par en par. Así son las cosas en este país.
